Hola, Sobrinas:

Hoy fue un día excepcional: disfruté de la compañía de tres sobrinas, a quienes dejé de ver aproximadamente hace 35 años.

Siempre las había recordado como niñas; niñas llenas de sonrisas y algarabías. Ahora, las he encontrado: como madres, esposas y hermanas llenas de sonrisas y alegrías; las he encontrado como mujeres formadas con valentía y convertidas en guerreras de vida.

Una de ellas, María Angélica, sigue siendo la primogénita. Ella en su plenitud luce una extraordinaria Paz y deslumbra con su luz interior.

Su hermana, E. Verónica, llena de vigor, con planes infinitos y con grandes ansias por lograr sus sueños que había dejado pendientes por desviarse a atender otros menesteres. Ella posee talentos especiales: En ella se observa su gran capacidad para ser una Coach de vida para jóvenes y personas adultas. Es una adoración para las personas de la tercera edad.

La otra sobrina, a quien yo le llamaba por el nombre de “Suheiro” la encontré como una madre devota y esposa responsable. Se ha convertido en una madre amorosa desde su natural silencio y sonrisa insinuada.

Ellas me hicieron evocar en mi interior que venimos del mismo árbol, las mismas raíces; sin embargo, cada quien se ha enriquecido, cultivado y fertilizado para dar sus frutos de vida en los lugares en donde viven.

Hoy, sencillamente, su presencia, su encuentro, sus sonrisas convirtieron este día en un día excepcional. Gracias por su invitación.

Hasta pronto.

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