Hola, Alma mía.

Hola, Alma mía:
Te saludo.

He aprendido, confirmado y compartido que posees tres grandes facultades: la Memoria, la Inteligencia y la Voluntad.
He comprobado que somos una dualidad: yo la materia, tu lo inmaterial, Somos uno solo; un Ser vivo en la Tierra.

Sé que mi cuerpo (la parte material de mi ser) ha crecido; mi sistema nervioso central es autónomo; que en mi ADN existen todos los programas de vida. Todo está ordenadamente programado. El cuerpo está bien; sin embargo, su prolongada salud depende de mí.

Tu, Alma mía, entras en juego cuando debo TOMAR DECISIONES: Cuando elijo qué comer, qué beber, qué hacer, qué estudiar, con quién compartir mi vida; en fin tu, como gran señora me dices: “usa tu Voluntad; es gratis.”
La Voluntad es algo que te pertenece, es tu verdadero libre albedrio. También, considéralo tu derecho de decidir, elegir y actuar. Esto y más me lo has repetido una y mil veces. “Todo depende de ti” es tu frase favorita hacia mí,

Todos los días me recuerdas:
“Tu eliges, cocido o crudo; dulce o salado; agua o refresco”
“Tu eliges: amor u odio; confiar o desconfiar; esperar o ejecutar.”
“Tu decides: dejar en comportamientos de otros tu alegría de vivir o decidir por ti.”
“Tu decides: culpar a los demás por lo que sientes; o analizar las razones de lo que sientes.”
“Tu eliges pensar, analizar, razonar y actuar o sentir, lamentar, esperar y deprimirte.”
“Tu eliges trabajar productivamente o solo asistir a tu trabajo.”
“Tu decides: quejarte o disfrutar de las cosas de tu vida.

Querida Alma mía, gracias por este don que posees y que habré de aprender a usar.

Hasta pronto.

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