27/11/18

Alcanzar la gloria y su inherente desdicha.


"Has logrado la gloria...¿y qué?"
¿Qué sigue?
¿Esperar aplausos eternos por esa conquista?.
¿Esperar reconocimientos de inmortalidad por ese logro?
Ya has logrado la gloria (con minúscula). ¿Qué sigue?


¿Solo acariciar tus logros?¿Sentirte un superhombre o supermujer?
Gracias a ese logro te debes poner nuevas metas y nuevos limites.
Gracias a ese logro debes aquilatar tus talentos para bien.
Gracias a ese logro debes aprender a vivir de manera sencilla.


Que no te invada la vanidad, ni la soberbia que son los únicos entes que aparecen ante la gloria.
También te acompañan en la gloria alcanzada: la envidia, la discordia, la vanidad, la soberbia, los desvaríos, la soledad y posiblemente la oscuridad.

Te recuerdo que aquella persona que ayuda al ciego a cruzar una calle también ha alcanzado la gloria. Por supuesto, el ciego la alcanzó. Aquellas personas que saben tratar a las mujeres, a los niños y a los demás también han alcanzado la gloria.

Ellas no necesitan ni aplausos, ni reconocimientos, ni fotos, ni aplausos; ni expresarlo en los periodicos, ni en las redes sociales, porque la gloria se alcanza en el interior de tu razón y de tu intimidad.

Hasta pronto.