12/4/16

Yo triunfador, ante la temeridad me proclamo.

La temeridad por un lado y la cobardía por el otro representan los dos extremos de un diario vivir; en el centro se encuentra la valentía. 

La temeridad está relacionada con las acciones en donde puede una persona herirse fácilmente o inclusive perder la vida.

El valiente es aquel ser que sintiendo miedo se enfrenta a las cosas; el cobarde siente miedo y no se enfrenta; el temerario no siente miedo y simplemente hace las cosas.  

En estos tiempos ya no solo es la valentía la que nos empuja sino la temeridad que nos exige enfrentarnos al mundo actual. El peligro acecha, se encuentra en todas partes; sin embargo, eso no nos debe detener para continuar por el camino que hemos elegido: el de ser mejor persona cada día a pesar de los peligros.

La declaración del día de hoy es: “Yo triunfador, ante la temeridad, me proclamo.”

Hasta pronto.