Hay historias que se viven pero no se escriben.

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Esa es una expresión informal, ya que no todas las personas escribimos nuestras historias personales. Por eso, decimos que "hay de historias a historias".

Cada quien "vive su propia historia" aunque no la escriba. La que escuché esta mañana fue de gran aprendizaje y admiración. Tres personas vivieron una experiencia impensada: se dieron cuenta que un familiar posee una personalidad bipolar, mitómana, supresiva y absorbente. Ellas reflexionaron al respecto y concluyeron que vivieron una historia inesperada y aleccionadora.

"Escribir una historia de vida" es darse cuenta de los avances de los proyectos, ideales o sueños. Es darse cuenta de lo que se aprende y pone en práctica. En fin, es darse cuenta de lo que se vive y de lo que se niega vivir.

Todos los días hay algo nuevo que vivir para escribir, especialmente el día que no se había vivido en toda la eternidad. Ese día es hoy. Esa historia la vivida hoy, todavía no escrita.

La historia, la hermosa historia del día de hoy está siendo muy provechosa, retadora, esperanzadora y ensoñadora.
Si este es un nuevo día entonces, hay que escribir lo que queremos que suceda y no escribir lo que ya sucedió.

Y, usted ¿quiere escribir su historia?

Hasta pronto.

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